¡Qué foto tan maravillosa! Ésta y todas las de Nogales. Cuando las he visto, me he visto a Esthercita y a mí en nuestra casa-celda de Alcalá, desde donde se divisan también en lontananza los secanos, las encinas, los nogales, los castaños, las hayas, los pinos y las nubes que se enganchan a las cimas del Moncayo. Tanta distancia y sin embargo lo mismo. Tanto esfuerzo y labor por sobrevivir y se puede vivir con lo mínimo. Tanto desvelo por alcanzar la felicidad y ésta se haya en las cosas simples y naturales: como dos personas en el patio de la casa jugando a utilizar sus manos como nuestros ancestros. Siempre he creído que ésa es la verdadera felicidad y el anhelo que todos llevamos dentro. Y, sin embargo, ... nos parece tan difícil conseguirlo y conformarnos... Una delicia de blog. Seré fiel... al Tao y a él. Besos Andrés "El Pimpollo"
¡Qué foto tan maravillosa! Ésta y todas las de Nogales. Cuando las he visto, me he visto a Esthercita y a mí en nuestra casa-celda de Alcalá, desde donde se divisan también en lontananza los secanos, las encinas, los nogales, los castaños, las hayas, los pinos y las nubes que se enganchan a las cimas del Moncayo. Tanta distancia y sin embargo lo mismo. Tanto esfuerzo y labor por sobrevivir y se puede vivir con lo mínimo. Tanto desvelo por alcanzar la felicidad y ésta se haya en las cosas simples y naturales: como dos personas en el patio de la casa jugando a utilizar sus manos como nuestros ancestros. Siempre he creído que ésa es la verdadera felicidad y el anhelo que todos llevamos dentro. Y, sin embargo, ... nos parece tan difícil conseguirlo y conformarnos...
ResponderEliminarUna delicia de blog. Seré fiel... al Tao y a él.
Besos
Andrés "El Pimpollo"