
En Barcelona, muy cerca de casa, hay un Jardín Municipal, que antes fue una gran mansión familiar de principios del s. XX; su fachada lateral da a la Avenid del Tibidabo y la entrada principal es por el paseo de la Bonanova, justo donde acaba la calle Balmes.
Os invito a ir.
Situado pues a los pies del Tibidabo, recibe el aire del inmendo bosque de 8000 hectáreas que tiene detrás, la Sierra de Collserola, y esto le da un frescor y un encanto especiales, al permanecer algo alejado, como resguardado, del bullicio de la gran ciudad.
Allí, en los primeros años de mi relación con Félix, cuando el enamoramiento crea unas perspectivas que no siempre son reales o posibles... me acercaba muchas veces a "dialogar" con los árboles, las flores, a respirar el entorno, su Belleza; me iba a sentir mi propio corazón y allí resituarlo.
Cuando salía me sentía en paz, feliz, porque me notaba llena de una sabiduría ancestral, que a todo da sentido.
Y así nacieron unos poemas que le dediqué al Jardín, es decir, al Amor.
Aquí tenéis uno con dibujillo y todo.