lunes, 6 de febrero de 2017

Sol de invierno en Forasté

Estoy sentada al sol en mi pequeña terraza entre las plantas... ciclámenes del frío, el jazmín colgandero, el parterre del Ibiscus y las pinchudas esparragueras que rodean las ventanas.

Hay un silencio en la calle, un pasaje, que  permite estar en paz mientras escuchas el piar de los pájaros -aunque los mirlos desde unas obras no cantan como antes- y te invita a sentarte afuera entre la calma los días de este  sol, despacio. Delante de mí las terrazas, algunas de ellas con grandes árboles. Un perro  saluda casi siempre, es enorme, negro, de raza. Su dueña es una mujer mayor que tiene un dúplex ajardinado muy cuidado,  el perro campa arriba y abajo. A veces suena un piano.


Desde esta altura llegan de la calle sonidos de pasos, voces, niños que corren y el afilador a ratos perdidos de vez en cuando. Los coches, las motos, descienden deshilachados con sus dueños ya cansados; la mayoría despacio pues buscan el hueco donde aparcarse.
Porteros uniformados con el mono azul barren su entrada, todas con jardín, a primera hora. Riegan y charlan. Te escudriñan cuando pasas.

Relucen al sol los tejados, brillan algunos entre  ropa blanca, que se mece al viento suave...como sin ganas. De tejas la mayoría, chatos, bajos, los hay  negros de pizarra.
Al fondo un cielo muy ancho que se pierde entre los pinos, que cimbrean la cumbre chica de un parque alto, circular, que da justo al otro barrio.
Más a lo lejos la calle se abre un trocito al mar bajo la mole oscura del macizo de Montjuich. Tras ella, los trasatlánticos enfilan la orilla del Mediterráneo...blancos, diminutos, casi perdidos por el espacio.

Pero toda manzana lleva un gusano, dicen. En nuestro edificio, que es ancho de entrada, han puesto un bar y andamos algo alterados, por no decir cabreados.
Estamos viendo qué pasa y ya os mantendré informados.


domingo, 29 de enero de 2017

El brillo de las cosas

Miras y ves tu espacio un momento...mientras tu mirada lo saborea.
Una luz especial  lo envuelve cuando empieza el día o cuando declina.
En el atardecer,  el reflejo del sol a lo lejos entre las casas altas forma un contraste de luces bajo los tejados, mientras la luz natural se despide orquestando un juego ancestral de miradas que te trasportan.
Estás ahí y no estás...te vas diluyendo como lo hace el día.

Al poco enciendes alguna luz dentro de casa y tu espacio aún brilla bajo las zonas que alumbras y entre sus sombras.
Nunca es igual tu monotonía. 

miércoles, 25 de enero de 2017

Oyendo Solisti Veneti. Vivaldi

Indescifrable
insondable
la vida pasa
arrastra,
engulle y calla.


Sombras, ríos

seres. Vidas
que nos acompañan.
Vamos al mar,
hacia el final
y esa verdad me basta.

Clara es la realidad
y amor la habla.

( Mi hermana Pili.  Hoy con 75 años)

martes, 17 de enero de 2017

El frio de invierno

El frio nos detiene haciéndonos sentir más dentro y con más calma, diciéndote que es mejor no mover nada, dejarlo en paz, dejarte.
Estar y estar en casa.

El cuerpo se repliega y busca el calor del sol lejos del viento. Las plantas, los árboles...todo se aquieta y habla de esta estación que entrega el gusto del no hacer. Se baja el ritmo, se aquietan las palabras...reflexionas tal vez con calma sin darle a nada mucha importancia.

La respiración baja. Descansa.
Un caldo, esa sopa, un potaje, algo que temple y rehaga.

jueves, 15 de diciembre de 2016

El Hogar

Estoy en casa muchas horas desde hace unos años y siento un entrañable arrobo  al sentirme  bien en ella. He tenido muchas casas y en diferentes zonas, pero la sensación de placidez en torno al sofá -sea éste o aquél- sigue siendo siempre la misma. Me enamora.

El tono armonioso del color, las telas, los cojines, cuatro cosas...un recuerdo sencillo de algún viaje o quizá un dibujo. Esa alfombra bajo la luz vedada aquí y allá, alguna foto, alguna vela...suena una música...y el fondo inmenso y ancho del espacio afuera, en la distancia...lejos y a ratos también muy cerca. Las nubes, el cielo, alguna planta, la flor que cae y cae discreta. La noche y sus estrellas y en la quietud la nueva luz del día, que despierta.





  Todo encaja en un mundo propio, dulce, amigo, acogedor y bello, que me lleva a sentirme bien conmigo en medio.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

SUEÑO DE AMOR. Francia y Alsacia

Viajar por Francia es un sueño, pues siempre la idealicé. Soy francófila de adopción y muy poco anglosajona, una lástima, porque Inglaterra tira...y Escocia es deliciosa, pero me educaron mirando a Francia y hasta ahora eso funciona. 

Este último viaje a Lyon, Colmar-corazón de Alsacia- y Estrasburgo ha supuesto un baño de ilusión. Estar en ciudades bañadas de ríos  caudalosos, enormes, colmados de espacios, de árboles a lo largo de sus márgenes, de paseos escuchando ese acento gutural y saltarín, amable del francés de calle y poder hablarlo algo mejor, encontrar breves diálogos, mezclarse en sus ritmos, su estilo de vida y  entre esa suave elegancia que sabe ser a la vez contenida y exacta...además de  expresiva...a mí me llena.

Y entonces vivo mi sueño, un sueño de amor a esa tierra que sabe cuidar de sí misma. Pueblos bellísimos, calmos, colmados de diferente riqueza. Pueblos cuidados con sus casas sencillas de colores vivos unos, otros dulces y apagados, desvaídos.  Repletos de flores. Alegres y señoriales, simples y delicados. Pueblos amados.

Mi sueño consiste en creer que ese amor tan lleno de perfección es posible...hasta que sé que sólo es sueño y despierto a esta realidad del amor tal cual, imperfecto y a veces solitario, apresurado, fugaz, oculta su belleza tras un velo de incomprensió a ratos por falta de expresarse.

Y por eso escribo y hago fotos. Para destaparlo.









martes, 20 de septiembre de 2016

La sombra como reflexión

Todos conocemos gente amiga o incluso familia,  que a su paso por nuestra vida ha instalado la distancia  al sentirse herido por nosotros.
 Años compartidos, momentos agradables, amorosos, ayuda mutua, valoraciones varias, un cariño compartido, alegrías durante los años juntos no han sido suficientes como para frenar esa brecha, que en un momento dado lo invade todo y penetra en el alma como una sombra.
El corazón así se oscurece y pide tiempo, espacio.

Reflexiono sobre la luz que toda sombra tiene, sino no existiría, y me pregunto cómo entre gente que se quiere puede llegarse a esa situación de silencio amargo. Justo a quien queremos lo apartamos, de quien estamos unidos huimos, nos distanciamos.

Bien curioso...luchamos contra nosotros mismos.

Mi experiencia me dice que el amor -si lo hubo-  permanece pase lo que pase. La luz está. Somos nosotros los que nos posicionamos armados de juicios y razones para taparla y así ir más cómodos sufriendo menos.
Y nos  lo creemos, creemos que el otro nos ha dolido, ha errado, no se ha portado bien con nosotros.
En realidad habría que preguntarse a uno mismo el porqué me duele esto o aquello y concretamente con éste o aquél,  para ir así desentrañando nuestra maraña emocional poco a poco.

No son los otros los que nos duelen, sino el dolor que ocultamos dentro.


Antonio de Requena, acuarelista.